
Una hipótesis entre otras sostiene que el nombre es una deformación de anotaciones cartográficas del descubridor portugués Fernando de Magallanes en 1520, modificadas por copistas de siglos sucesivos. Otra suposición es la supuesta anotación “Monte VI de E a O”, indicando que el Cerro de Montevideo era la sexta elevación de importancia desde Punta del Este, donde comienza el predominio del agua dulce del Río de la Plata.
Durante los años del 1600 aparecen en los mapas Santo Vidio, Monte Seredo o Serido, Monte de Santo Ovidio, Monte Urdeo, y hasta Monte de San Pedro. Cien años más tarde, Montevideo era ya un nombre establecido y sin discusión pese a su ignorado origen. En todo caso, la palabra tiene un sonido armonioso y exclusivo que permite despliegues de fantasía.